Y en el proceso descubrimos algo que nos hizo sentir todavía más orgullosos de las piezas que vendemos en Tierra Rossa.
Este mes patrio quiero contarles algo que pasó detrás de Tierra Rossa.
Durante un tiempo estuvimos considerando seriamente incorporar otra línea de joyería.
¿La razón?
Sentíamos que el mercado nos estaba comiendo.
Veíamos aretes, collares y anillos en plataformas como Temu, SHEIN y vendedores de Amazon a precios con los que nosotros simplemente no podíamos competir.
Y no solamente estaba pasando online.
También empezamos a ver muchísimas tiendas en México vendiendo joyería de acero inoxidable a precios súper accesibles.
Y empezamos a preguntarnos:
¿Será que nosotros también tenemos que cambiar?
Sí, estuvimos a punto de hacerlo.
Buscamos opciones.
Comparamos precios.
Pensamos en todo lo que podríamos ofrecer si comprábamos piezas mucho más económicas: más modelos, más tendencias, colecciones nuevas constantemente…
Desde el punto de vista del negocio parecía tener sentido.
Pero había algo que no terminaba de convencerme.
Porque Tierra Rossa nunca nació para ser la tienda donde encuentras más joyería por menos dinero.
Y mientras intentábamos descubrir cómo competir con esos precios, terminamos haciéndonos una pregunta completamente diferente:
¿Qué estamos dispuestos a sacrificar para ser más baratos?
Y ahí empezó todo.
Me puse a investigar.
Como consumidora, siempre me había preguntado cómo era posible comprar un par de aretes por $3.
Pero ahora lo estaba viendo desde otro lugar.
Como dueña de una marca.
Y, sobre todo, como mamá.
Empecé a leer sobre materiales, procesos y algunas investigaciones realizadas a joyería de muy bajo costo.
Y descubrí casos en los que piezas vendidas online no contenían exactamente lo que el consumidor creía estar comprando.
Eso me hizo pensar muchísimo.
Porque cuando vemos dos pares de aretes parecidos en una pantalla —uno de $5 y otro de $25— es muy fácil pensar:
“Son iguales.”
Pero una fotografía no puede decirnos todo.
No nos dice necesariamente quién los fabricó.
De qué están hechos.
Qué contienen.
Qué procesos hay detrás.
Y entonces hice algo que, sinceramente, debí haber hecho mucho antes.
Volví a preguntar por nuestras propias piezas.
No quería asumir.
Quería saber.
Y la respuesta terminó reafirmando muchísimo lo que hacemos en Tierra Rossa:
Nuestra joyería es libre de plomo, cadmio y níquel, además de ser hipoalergénica.
Y es hecha en México. 🇲🇽
Ahí fue cuando todo hizo click.
Habíamos estado tan preocupados tratando de descubrir cómo competir con lo más barato que casi dejamos de ver el valor de lo que ya teníamos.
Made in Mexico no es solamente una etiqueta para nosotros.
Detrás de nuestras piezas hay fabricantes mexicanos.
Hay experiencia.
Hay manos trabajando.
Hay empresas que llevan años desarrollando su oficio.
Hay diseño, procesos y personas que siguen produciendo en México en un mundo donde cada vez resulta más fácil buscar simplemente la opción más barata.
Y este mes patrio eso me hizo sentir especialmente orgullosa.
Porque apoyar lo hecho en México también puede verse así:
elegir una pieza hecha aquí cuando podríamos importar algo más barato.
No porque todo lo importado sea malo.
No porque todo lo barato sea malo.
Y tampoco porque el acero inoxidable sea malo.
Esa no es la conversación.
La conversación que tuvimos dentro de Tierra Rossa fue mucho más personal:
¿Quién queremos ser?
¿Queremos competir por precio?
¿O queremos competir con diseño, calidad, procedencia y confianza?
Nosotros elegimos lo segundo.
Y después pensé en mi hija.
Creo que esa fue la prueba final para mí.
¿Qué joyería quiero comprarle a ella?
Quiero saber qué se está poniendo.
Quiero conocer su procedencia.
Quiero sentir confianza en sus materiales.
Y prefiero comprarle menos piezas, pero elegirlas mejor.
Entonces pensé:
si eso es lo que quiero para mi hija, eso mismo es lo que quiero poder ofrecerles a ustedes.
No quiero decirte que necesitas veinte pares de aretes.
Quiero que encuentres ese par que amas.
Que lo uses muchísimo.
Que sepas dónde fue hecho.
Y que conozcas un poquito más sobre lo que estás poniendo sobre tu piel.
Así que no, no vamos a intentar ser los más baratos.
Y estamos perfectamente bien con eso. 🤍
Porque después de todo este proceso entendimos que nuestra competencia nunca debió ser ver quién podía vender un par de aretes por menos.
Nuestra responsabilidad es otra:
seleccionar mejor.
Preguntar más.
Conocer nuestros materiales.
Trabajar con fabricantes en los que confiamos.
Seguir apostando por el talento mexicano.
Y ser cada vez más transparentes contigo sobre lo que compras.
Este septiembre, mientras celebramos tantas cosas que amamos de México, en Tierra Rossa queremos celebrar también a quienes siguen haciendo cosas en México.
A quienes diseñan.
A quienes fabrican.
A quienes emprenden.
A quienes siguen apostando por hacer las cosas bien.
Y nosotros queremos seguir siendo parte de eso.
Porque al final estuvimos a punto de elegir más barato.
Pero elegimos México. 🇲🇽
Y hoy estamos todavía más orgullosos de esa decisión.
Con cariño,
Pamela
Tierra Rossa
Hecho en México. Elegido con intención. 🤍🇲🇽
